El Placer del sexo original.

Hetero, polvazo. El que la sigue la consigue y nuestro protagonista es constante acosando a una mujercita de cuerpo escultural que resulta ser una ninfómana en la cama.

 


 

Mi nombre es Mauricio Chagas y tengo treinta y dos años. La verdad es que soy un hombre apasionado por el sexo y hasta un poco loco por él, se podría decir. Soy solterito, pues no podría vivir casado por lo menos por ahora. La historia que les voy a contar es sobre la más hermosa mujer con la que jamás haya estado. Nunca pensé que fuera tan bella y que hiciera las cosas que hizo conmigo. Puede que parezca mentira lo que voy a contar, pero es una historia más que real.

La conocí en el estacionamiento del lugar donde trabajo. No sabía qué hacía exactamente ahí, pues nunca antes la había visto pero no pude apartar mi mirada de sus piernas. Tenía aproximadamente veinte años. Estaba vestida con una mini roja y una blusita. Pensé que era una putita con plata (a tener en cuenta el auto que tenía), porque de otra manera no me imaginaba la razón de andar con esa ropa.

Me acerqué a hablarle porque tuve el pálpito que podría llegar a algo con ella. Después de todo, ¿qué perdía con intentarlo?

_ Buenas tardes, señorita._ le dije para empezar una conversación. _ Buenas tardes. _ me dijo sin dar importancia a mi saludo. Sacó la llave de su bolsillo y se dispuso a abrir la puerta de su coche. _ Me sorprende verla por acá. Nunca la había visto antes.

La mujer me miró con una cara como diciendo "¡Morite!" y abrió la puerta de su auto. Era extraordinariamente bella.

_ Me doy cuenta la educación que tiene. Por lo menos dígame algo... _ Disculpe mi falta de educación._ me dijo de muy malos modos._ pero conozco sus intenciones. Desde que se acercó a mi ha estado mirándome con malas intenciones y no tengo ganas de salir con usted. Estúpida no soy, ¿cree que no sé por qué un hombre como usted se acerca a una joven sin otro pretexto que el de "buenos dias"? Por lo que pienso de éste lugar, es un estacionamiento, ¿no?

_ Sí, pero solo para los que trabajamos aquí.

Hizo una sonrisa fingida y me cerró la puerta, del coche. Con rapidez encendió el auto y se fue.

En fin, esperé al otro día a la misma hora para ver si volvía. En efecto, a la misma hora ella estaba allí. Venía de afuera, así que me supuse que trabajaría en alguna de las tiendas de la cuadra. Seguramente tendría algún conocido que la dejaba entrar, por que estaba seguro que no trabajaba allí. Me acerqué nuevamente a ella. Estaba vestida con un hermoso vaquero de color azul. Estaba pegado a su cuerpo y se veían sus curvas. Se notaban los labios de su vagina debido a lo ajustado que tenía el vaquero. Tenía una remera que dejaba ver el ombligo y estaba fortísima. Esa mujer me iba a matar si no hacía nada con ella. Mi pene se comenzó a endurecer de sólo apreciar tan bello cuerpo. Cuando estuve cerquita de ella, me dijo:

_ Mire amigo, se lo diré de una buena vez. No quiero nada con usted y por favor déjeme en paz. _ No se preocupe, es sólo que me llama la atención que tan hermosa mujer ande sola. Debería tener cuidado, pueden haber malas personas por aquí. _ Mírese. _ ¿Me tiene miedo?

La bellísima chica, que estaba a punto de entrar en su auto, quedó quieta y me miró seria.

_ Puede ser. A decir verdad, sí. ¿Puede dejarme tranquila o llamo al guardia?

La quedé mirando un rato. Definitivamente lo iba a llamar, no creía poder tener nada con esa mujer. Sentí un poco de lástima por mí, pero luego de mirarla de arriba a abajo le tiré un beso y me fui.

A partir de ese día bajé todos los días a mirarla. Al principio se hacía la que no me veía. Estoy seguro que pretendía que me acercara, sin embargo no lo hice. Hasta que un día, ella se acercó a mí. Me dijo que quería hablar conmigo. Yo acepté encantado.

Me contó una historia sobre su familia que no viene al caso. Lo importante es que fuimos a mi casa. Era sorprendente lo hermosa de esa chica. Ya se, no me creen, pero esa es la parte increíble de la historia. Hasta yo no puedo creer que se me acercó, y no sólo eso...

Ella sabía que yo estaba desesperado por ella y que la quería coger. Igual ella se quedó, así que la invité a mirar una película. Ella aceptó, lo que aumentó mi entusiasmo.

Puse en un canal porno y quedé esperando su reacción. Para mi sorpresa no tuvo respuesta. Simplemente se quedó a mirarla. Yo me senté a su lado y me quedé mirándola. Lo único que ella hacía era mirar fijamente a la película A mí el sonido de la película me estaba excitando. A ella se le veía en la cara y sus senos lo demostraban al igual que todo su cuerpo. De repente ella me miró y me dijo:

_ ¿Quieres coger?

A mí me sorprendió. La chica a la que yo tanto había esperado estaba allí y no tuve que hacer nada. Ella solita se me estaba entregando. Sin esperar mi respuesta puso su mano por encima de mi vaquero. Mi amiguito estaba bastante inquieto y ella lo notó al poner su mano en él. Ella y yo nos comenzamos a besar salvajemente. Mis manos estaban tocándole los senos mientras ella me bajaba la bragueta. Mi pene salió por completo. Ella comenzó hacerme la paja con la mano.

_ Quiero que me chupes la pija. Quiero que me la chupes. _ Sí, yo te la voy a chupar, papá. Me la voy a tragar toda.

Se bajó del sillón y se colocó de rodillas en el suelo. Me abrió de piernas. Yo estaba bastante incómodo porque aún estaba con el pantalón, solo que con la bragueta baja. Ella se metió gran parte de mi pene en su boca y me comenzó hacer la paja con la boca mientras me lo chupaba de manera increíble.Yo le puse mi mano sobre la cabeza.

_ ¡Chupa!¡Chupa!

Yo parecía que me iba a correr, pero se controlarme bastante. En un momento ella dejó de chupármelo. Me miró de allá abajo y me dijo.

_ Tu verga es genial. Quiero chupar tu leche, quiero tragármela toda y metérmela hasta la garganta. _ Entonces primero cómete mi verga y ya verás que tiene leche suculenta y pegajosa... _ Sí...pegajosa.

Se metió de nuevo mi pene, pero en vaivén de que lo sacaba y lo ponía me decía.

_ ¡Estoy caliente! ¡Quiero que me chupes tu ahora!

Ella se acostó en el piso y se sacó la pollera con la que estaba. Se sacó rápidamente la bombacha, quería que se la chupara ya. Estaba calentísima y no le importaba mucho ningún juego sexual. Se abrió totalmente de piernas y con sus dedos abrió los labios de su hermosa vagina.

_ ¡Te ordeno que me la chupes!_ me dijo con voz firme.

Sólo de pensarlo me relamo. Le pasé tanto la lengua que no me acuerdo ni cuántas veces se corrió. Gritaba de placer y eso a mí me daba más placer. Los dos nos sacamos toda la ropa, pero ella no podía dejar de agarrar mi pene, es como si nunca hubiera tenido uno como el mío.

_ ¡Cógeme! ¡Ya no aguanto más! ¡Quiero que me cojas!

Mi pene estaba súper duro. La acosté boca arriba. La abrí de piernas hasta que no pudo más y comencé a jugar con mi pene. Luego se lo metí y comenzamos a coger de lo lindo. Ella gritaba de placer.

_ ¡Eres buenísimo! _ ¡Y tú eres una cogedora hermosa! Putita... _ ¡Sí! ¡Soy tu puta! ¡Quiero que me cojas siempre! ¡Cógeme cerdamente con tu gran pija!

En un momento casi me corrí, pero paré, aún no quería.

_ ¡Quiero coger por el culo!_ le dije.

Ella me miró y se rió. Se puso en cuatro patas con sus manos se abrió las nalgas.

_ ¡Pués métemelo papi! ¡Párteme el culo en dos si puedes!

Sin dudar puse mi verga en su culo. Yo sabía que estaba a punto de correrme. Mientras me la cogía por el culo le tocaba las tetas con mi manos. Después la tomé por la cintura con mis dos manos y comencé a acercarla con más fuerza a la raíz de mi verga. Lo comencé a hacer tan fuerte que ella comenzó a gritar. Por un momento paré por que pensé que le estaba lastimando pero ella me pidió que lo hiciera más fuerte. Hasta que el momento llegó. Sentí que me estaba por correr.

_ ¡Me corro...! _ ¡Quiero tu lecheeee!

Ella hizo fuerza para soltarse, pero a mí me excitó más la idea de aprisionarla. Sujete su culo contra mi pelvis y eyaculé con mi pene en él. Lo tenía súper tieso.

_ ¡Tragá leche por el culo! ¡ Te estoy llenando de leche el culo!

De pronto ella dejó de forcejear. Paró su culito más arriba y puso su cara contra el suelo. Yo continuaba corriéndome. Se abrió de piernas y se reía.

_ Me encanta sentir la leche calentita. Estás entrando dentro de mí papito. ¡Siii! ¡Ahhhh!

Aquella posición era súper excitante. A mí se me había ablandado bastante el señor. Se lo saqué del culo y me lo miré. Aún salía un poquito de semen, pero se me estaba achicando de a poco. Ella se dio vuelta.

_ ¿Ya terminaste?

Pero aún tenía el pene lo bastante largo. Ella se lo metió en la boca. Mi pene todo doblado jugueteaba con la lengua de esa belleza.

_ Parece que tu angelito se está transformando._ me dijo.

Así era, mi pene se estaba quedando erecto como un fierro nuevamente. Es que tengo que confesarles que era como una aspiradora, me lo chupaba de una forma que sólo de acordarme me lo pone duro. Ella estaba súper excitada. Al cabo de un momento mi gran pedazo estaba como un fierro, duro como tal y pronto para romperle la concha. Como si me hubiera leído el pensamiento puso su mano en su conchita hermosa, que estaba depilada.

_ ¡Penétrame! ¡Coge hasta el cansancio! ¡Soy tu puta, recuérdalo!

¡Cómo me la forré a esa tipa! Estuvimos un rato. A ella le encantaba, gemía, gritaba, exhalaba placer. Lo hicimos un buen rato, hasta que ella me dijo.

_ ¡Córrete en mi cara!

Yo casi le había echado mi leche en la concha cuando me lo dijo. Me apresuré para ponérselo en la cara pero no pude evitar que saliera un chijetaso de leche que le cayó en el cuerpo. El resto se lo tiré en la cara. Ella parecía gozar al ver como mi caliente semen corría por toda su cara, y cuando llegaba cerca de su dulce boca ella se relamía. Yo me estaba haciendo la paja en su cara. Fue espectacular. Con sus manos se la desparramó como si fuera crema por todo el cuerpo. Yo le ayudaba, estaba frenética. ¡Seguía caliente! Mi pene aún podía saciarla un poco más, pero no mucho. Había dejado salir una cantidad enorme de semen en la primera segunda vez. Vi como su cuerpo quedó todo sucio de semen. Brillaba y el olor era insoportable.

_ ¡Leche! ¡Quiero más leche! ¿Oye guapo? ¿No conoces a un lechero?

Yo me paré y dejé caer saliva. Ella como una perra trataba de que yo le embocara en su boca. Realmente era una cochina, yo no haría eso, pero era tal la calentura que tenía que estoy seguro que si le daba mierda ella se la comería. Me la cogí por un rato más hasta que estuve casi seguro que me iba por última vez.

_ Bueno nena, aquí se termina...¡Ahhh!...

Pero ella rápidamente me lo sacó de su vagina y se lo puso en su boca. Me terminé de correr en su garganta. Fue impresionante cómo se lo tragó todo, pero lo gracioso fue que al final eructó. Ambos comenzamos a reírnos. Mi pene ya estaba pequeño y sin intenciones de pararse de nuevo. Por mi parte ya había tenido suficiente sexo. Estuvimos por más de una hora allí y fue sexo intenso, sexo salvaje. Quizá no lo describí bien, pero...¡¡¡eso fue sexo!!!

Al final ella estaba toda pegajosa de semen, pero igual quiso que yo me bañara primero, me decía que le encantaba tener MI semen en su cuerpo (cosa que no creo, me parece que se acuesta con más de uno).

Ella disfrutó un poco más desparramando de aquí para allá el semen en su cuerpo. Agarraba un poco y lo dejaba caer nuevamente. Se lo metía en la boca, lo escupía y se lo volvía a meter hasta que quedara en su estómago. Era una maníaca sexual. Ella era original, nunca había visto jugar de esa forma con el semen, pero se veía que lo disfrutaba, estaba feliz.

Me encantó tener sexo con esta mujer y aún lo continuamos haciendo. Es increíble como aquella persona que parecía que no quería nada conmigo, terminara siendo una de mis mejores putitas... y sin cobrarme.