AVENTURA SEXUAL
El primer día en mi nuevo trabajo trajo muchas sorpresas, pero la que más me gusto fue la de la chica que trabajaba en el primer piso. Era delgada, con grandes pechos, cabello negro y ojos color miel. Llevaba puesto un jean ajustado y una camisa blanca que no dejaba ver mucho, sin embargo algo en ella me gustó.
Por la noche cuando le conté a mi novia sobre mi día en el trabajo, tuve que esforzarme por disimular mi interés por aquella chica. Y cuando hicimos el amor no pude evitar imaginar como serían las tetas y la vagina de mi nueva compañera. Estos pensamientos y lo buena que era mi novia en la cama hicieron de aquel uno de los mejores orgasmos de mi vida. Nos corrimos varias veces y tuvimos sexo oral.
Al otro día, tuve mi primer encuentro con ella. Ella debía encargarse de entregarme la oficina, los muebles y todo lo que yo necesitara... allí mismo me imagine que llegaría a necesitar mucho más de lo que ella esperaría y no podía sacar de mi cabeza la imagen de su cuerpo desnudo como yo creía que era, pues su forma de vestir, aunque agradable y elegante, no dejaba ver mucho.
Poco a poco nos fuimos convirtiendo en buenos amigos y nuestros temas de conversación llegaron a nuestras experiencias sexuales. Ella era un poco reacia a contarme pero le encantaba escuchar las cosas que yo le relataba. Se interesó aun más cuando conoció a mi novia: se animaba a hacerme preguntas y quería saber algunos detalles sobre la forma de sus tetas, el color de sus pezones y la forma de su vulva, cosas que yo procuraba describirle.
La confianza fue creciendo, en algunas ocasiones yo iba a su oficina con cualquier pretexto, ella me decía que estaba cansada o aburrida y yo aprovechaba para masajearle la espalda y el cuello. Se notaba que le gustaba mucho pues yo lograba ver a través de su blusa como sus pezones se erguían y me imaginaba que su vagina se humedecía, no obstante yo no me animaba a hacerle ninguna propuesta directa aunque le insinuaba algo y ella no era del todo indiferente.
En ese plan transcurrió más o menos un año, hasta que por fin un día mis ex compañeros del colegio decidieron organizar una salida a bailar. Por algún compromiso mi novia no me pudo acompañar y yo decidí invitar a mi compañera. Ella aceptó y esa noche salió con nosotros, bailamos y bebimos, y mis amigos se la pasaron haciendo insinuaciones sobre nosotros.
Luego de salir de la discoteca en donde estuvimos nos fuimos para el apartamento de unos amigos que eran casados, allí nos tomamos algunos tragos más y luego nos acomodamos como pudimos para dormir un rato. Mi amiga y yo nos quedamos en un sofá de la sala y por primera vez me anime a besarla, sentí sus labios y su lengua húmedos y sentí el impulso de acariciar sus tetas pero ella fue cortante y me lo impidió... claro que seguimos besándonos.
De ese día no hablamos mucho, solo nos parecía un recuerdo divertido y a veces lo incluíamos en nuestras charlas mientras yo le contaba de mis relaciones con su novia, que a ella parecían divertirle cada vez más. Un día la gente de la oficina decidió organizar una fiesta en un bar para celebrar el Día de San Valentín. El día escogido para la fiesta yo estaba comprometido para salir con mi novia y les dije que no iba a ir. Lo extraño del asunto fue que mi compañera se disgustó mucho y esa semana se porto muy distante conmigo y se vistió y maquilló como antes no lo había hecho.
Yo decidí pedirle a mi novia que cambiáramos la cita que teníamos y le contarle del compromiso con los compañeros del trabajo. Así lo hice y la única condición que me puso fue que saliéramos el día anterior a la reunión y que fuéramos a hacer el amor en un motel... obviamente yo acepte.
Ese jueves después del trabajo la recogí y nos fuimos para el motel. Ella estuvo maravillosa, su piel estaba toda humedecida con un aceite muy suave de olor formidable, sus pezones estaban coloreados con labial rojo y los pelitos del pubis estaban recortados de forma que los labios de la vulva podían verse fácilmente. El sexo estuvo de lo mejor, comenzamos con sexo oral, ella recorría mi pene con su lengua húmeda y luego se volteo de forma que mi lengua quedará sobre su clítoris, así tuvimos nuestro primer orgasmo, ella tragó mi semen con deleite, y yo bebí sus líquidos encantado.
Luego decidimos hacerlo con ella sobre mi, me encantaba ver como se meneaban sus tetas mientras ella cabalgaba sobre mi, creo que ella logró varios orgasmos mientras controlaba que yo no eyaculara, algo que era muy difícil pues con sus manos acariciaba mis muslos y con su boca mordía y chupaba mis tetillas. Finalmente eyaculé y ella se quedó sobre mi impidiendo que la erección terminara.
Finalmente me pidió que me pusiera de pie, sin sacar mi verga de su vagina y que fuéramos hasta la ducha, allí lo hicimos nuevamente: de pie y con el agua tibia cayendo sobre nosotros. Ella estaba apoyada contra la pared y la sensación fría hacia que su piel se erizara, sus pezones estaban muy duros y su clítoris rozaba contra la parte superior de mi pene cada vez que entraba y salía de su vagina, cuando notó que yo estaba a punto de eyacular me sacó de ella y me masturbó para hacer que mi semen cayera en su cara.
Al otro día llegue tarde a trabajar pues realmente no hubiera querido separarme de mi novia. Pero cuando llegue a la oficina mi compañera estaba vestida de manera extraña, tenía un pantalón muy ajustado y bajo la blusa desapuntada un top muy ceñido y escotado que permitía ver el nacimiento de sus pechos. Cuando la salude se me acerqué para darle un beso en la mejilla y ella se movió para que yo viera lo que ella estaba mostrando. Luego me preguntó que si finalmente iba a ir a la fiesta y yo le dije que no, que era imposible, claro que yo tenía todo arreglado para ir. Ella se molestó de nuevo y el resto del día no hablamos.
Por la tarde, cuando todos estaban alistándose para ir, la secretaria me preguntó que por qué no los acompañaba a la fiesta, yo le dije que para allá iba. Mi compañera no pudo ocultar su cara de satisfacción, aunque trató de disimular fue evidente que le gustó la idea.
En la fiesta todo estuvo delicioso, la comida, el trago y la música. Hacia las once algunos compañeros comenzaron a irse y quedamos algunos pocos que aun queríamos bailar y tomar algo más. Mi amiga estaba muy contenta y el calor del sitio hacia que sus mejillas estuvieran sonrosadas haciendo un bonito contraste con sus labios que ese día estaban pintados de rojo.
Salimos a bailar una vez más y ella puso su mano en mi culo y me susurró en el oído algún reproche por haber mentido toda la semana. Yo no la deje terminar y me acerque para besarla, ella se adelantó y muy rápido sentí su lengua dentro de mi boca. Luego bailamos un buen rato y decidimos irnos. Nuestros compañeros estaban tan borrachines que no se dieron cuenta de nada. Nos despedimos y preferimos pedir un taxi pues era tarde y, aunque no estábamos ebrios, era más seguro.
En el taxi seguimos besándonos e intente tocarle sus pechos, ella accedió y puso mi mano por debajo del brasier, sentí sus pezones duros. Con la otra mano toque su zona vulvar por sobre el pantalón y creí sentir su humedad, le susurre en su oído que por favor hiciéramos el amor, pero ella solo me dijo que lo pensaría. Yo sentí una gran decepción pero fue imposible convencerla. Luego de dejarla en su casa seguí en el taxi y me fui a dormir. Esa noche me masturbe mientras pensaba un poco en mi novia y otro poco en mi compañera... realmente quería estar con ella y me preguntaba que tan diferentes eran una de la otra.
Ese fin de semana hablamos por teléfono y yo le recordé la propuesta, ella prometió que no lo olvidaría. El lunes yo llegue temprano pues tenia algo de trabajo atrasado y la verdad no me di cuenta cuando ella llegó, pero al rato me llamó para que fuéramos a almorzar. Durante el almuerzo, ella evitó cualquier referencia al tema y solo hablamos del trabajo y de la universidad.
Esa fue una semana dura y no tuvimos oportunidad de conversar, así que tampoco pude insistirle en la idea que me rondaba por la cabeza. El sábado yo estaba en la Universidad y recibí una llamada a mi teléfono móvil: era ella, la verdad me sorprendió un poco. Me dijo que si quería salir con ella, yo acepte aunque un poco escéptico.
Cuando nos encontramos vi que ella no estaba tan radiante como el día de la fiesta, pero tenia un brillo especial en sus ojos. Le pregunté que quería hacer y ella solo me preguntó si yo conocía algún sitio para lo que ella había estado pensando. Entendí inmediatamente y la lleve a un motel que conocía. Allí la note un poco nerviosa, pero apenas estuvimos en la habitación se lanzó a besarme, yo estaba excitadísimo y empecé a tocarla por todas partes: sentí que sus pezones estaban erectos y que la temperatura de su piel aumentaba.
Luego comencé a desnudarla. Primero la camiseta, pude ver sus senos grandes dentro de un brasier blanco de encaje que dejaba transparentar el color café claro de sus pezones y su piel pálida y suave, su ombligo precioso parecía la abertura de la vagina.
Luego quite su pantalón y vi esa pequeña tanga que se perdía entre sus nalgas y dejaba entrever algunos mechones de su pubis negro como el cabello. No me pude contener más, me quite toda la ropa y la abracé con mucha fuerza, sentía unas ganas enormes de poner mi verga en su vulva y hacerle sentir el calor de mi semen dentro de ella.
Termine de quitarle la ropa, el brasier y la tanga, y pude verla completamente desnuda... su cara se veía hermosa, sus ojos grandes y miel, los labios finos y bien delineados, su cabello llegaba a los hombros y estaba perfectamente liso. Sus hombros eran suaves y sostenían su cuello que llevaba a un par de grandes y jugosas tetas (talla 36) algo colgantes, con pezones grandes color café. Sus caderas angostas indicaban que su vagina era estrecha y apretada. Su culo hermoso, respingado y firme.
La vulva fue una visión deliciosa, el pubis negro e intrincado, muy bien depilado para que fuera cubierto por la tanga pero suficiente para que los labios no pudieran verse desde lejos, tuve que acercarme y descubrí unos labios gruesos, de color intenso, completamente húmedos.
Ella comenzó a tocarme, sentí la deliciosa sensación de su mano apretando el grande descubierto de mi verga erecta y sus dientes mordisqueando mis tetillas. Mientras, yo empecé a lamer su cuello y ella a gemir. Aquello me éxito mucho, toque sus senos y ella suspiro, coloque mi mano en su vulva y estimule el clítoris con mis dedos. Luego puse sus tetas en mi boca y sentí el deseo de lamer su vagina.
Baje hasta allí y probé el sabor de sus jugos mientras ella gemía y arqueaba su cuerpo de placer. Mi pene ya no aguantaba más, me acomode y la penetre, sus piernas abiertas y la humedad permitieron que yo entrara con facilidad a pesar de lo estrecha de aquella vagina. Estuve entrando y saliendo muchas veces y se notaba que ella lo disfrutaba, notaba su sudor entre los senos y en la espalda, escuchaba como gemía y reía y sentí como clavó sus uñas en mi espalda y en mis nalgas.
Aquello fue el final, me derrame con fuerza mientras sentía un placer inmenso en todo mi cuerpo y vi como ella respiraba agitada y se convulsionaba...
Luego de descansar un rato nos bañamos juntos y exploramos cada parte de nuestros cuerpos al mismo tiempo que nos enjabonábamos... mientras tanto pensé cómo sería hacerlo con mi novia y con ella al tiempo.